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La sangre baja desde el corazón hacia las piernas y, obviamente, tiene que volver. Es ahí donde, si encuentra algún "bache", se encalla y produce ciertos problemas.

En el caso de que eso ocurra en las piernas se forman las varices: para muchos un tema estético pero en realidad se trata de una alteración de la salud que hay que revertir.

1. Empieza y acaba el día con una ducha en las piernas. La hidroterapia, basada en el contraste de temperatura, favorece la elasticidad de las venas y proporciona sensación de alivio ante molestias como picor, ardor y dolor. Dirige el chorro de agua primero hacia los pies y luego ve subiendo por las pantorrillas, las rodillas y los muslos. Alterna agua fría y caliente, pero acaba siempre con frío para activar la circulación.

2. Camina de puntillas unos minutos. La presión que hace el músculo al contraerse facilita el retorno venoso. Primero, da pasitos suaves caminando descalza de puntillas: hacia delante y hacia atrás. Después, anda durante 2 minutos marcando el paso de forma exagerada y apoyando bien la punta del pie que quede atrás. Para terminar, junta las piernas y sube y baja un talón apoyándote en los dedos. Luego, cambia de pie.

3. Masajea tus piernas con las dos manos. Date automasajes con ambas manos en una pierna, empezando por los dedos de los pies y subiendo suavemente hasta la ingle por los dos lados. Insiste en los muslos con movimientos circulares y repite con la otra pierna. Para potenciar sus beneficios puedes usar aceites, cremas o geles específicos con efecto frío.

4. Acuérdate de no cruzar las piernasEsta postura comprime las venas, de modo que dificulta el flujo natural de la sangre. Aunque cuesta mucho "desaprender" este hábito, debes evitarlo.

5. Muévete más. Hacer ejercicio físico activa la musculatura de las piernas y eso ayuda a tu sistema venoso. Descarta deportes en los que los pies impacten contra el suelo (como correr), ya que empeoran los problemas de circulación. Opta mejor por caminar, ir en bici, nadar... Si ahora no haces nada de deporte es posible que al principio notes "pinchazos" en las piernas. Para evitarlo, incluye el deporte en tu vida de forma gradual.